S de sonrisa.


Rara, diferente, un poco loca, amante de los viernes por la tarde y soñadora de cosas imposibles. Es mi yo más real.

Odio tener que madrugar, porque me gusta hacerlo porque quiero. Odio que me lleven la contraria, y me terminen dando la razón. Odio que todos seamos iguales, que no podamos ser nosotros mismos y tener que interpretar un papel a gusto de todos. Me encanta quedarme despierta hasta las tantas viendo películas de los años 50, y llorar con las románticas. Puede parecer tonto y masoquista, pero los dramas y las tragedias son mis argumentos favoritos. Soy de las que se queda todo el tiempo posible en la cama cuando se despierta, de las que sonríen aunque quieran llorar y de las que llevan una máscara para que nadie vea lo vulnerable que soy. Soy excesivamente orgullosa y demasiado caprichosa. Estoy enamorada de la moda, del estilo indie y vintage, de James Dean y de Audrey Hepburn; y si me preguntáis por un grupo de música, solo puedo contestar MALDITA NEREA.

Estoy enamorada de la fotografía y admiro a Johny Deep y a Coco Chanel. Soy luchadora, y jamás me rindo. Nunca tengo las ideas claras, pero se perfectamente lo que quiero. Soy de ideas fijas y no hay quien pueda hacerme cambiar de opinión; De las que ayudan, pero no quieren ser ayudadas. De las que cierran las puertas de si mismas solo para ellas y no dejan entrar a nadie. Y si hay algo entre todas mis imperfecciones de lo que estoy realmente orgullosa, es de saber que soy fuerte, y aunque medio mundo se empeñe en ponerse en mi camino, yo seguiré adelante por mucho que me cueste.

Cuando estoy en el nivel menos cero del cariño a mí misma, o me siento triste, decepcionada o deprimida necesito ponerme los cascos, subir el volumen de la música y pasar de todo para no derrumbarme. Mi lista de reproducción del iPod es fácil: Maldita Nerea, Despistaos, Taylor Swift, Pol 3.14, Keane y Pereza (no saben de todos los malos momentos de los que me han hecho salir todos y cada uno de estos artistas).

Puedo tirarme horas y horas leyendo, incluso tardes, porque me parece que es lo más bonito que podemos hacer y que cada día menos gente hace. Pero me da igual ser diferente, son ellos los que son iguales.

Escribo no solo porque me gusta, sino porque con ello puedo desahogarme como no puedo hacerlo con las personas; escribiendo puedo contar lo que nunca he dicho a nadie por miedo. Y eso es lo que más me gusta de ello, el miedo no me impide decir lo que pienso mientras escribo. Las letras son las que más me conocen, por eso no puedo dejarlas.